Un huipil nunca ha sido solamente ropa.
Cada color, cada figura, cada forma de tejer habla de un pueblo antes de que alguien diga una sola palabra. Vestir el traje maya es una forma silenciosa de decir quien eres, de donde vienes y a quien perteneces.
En D’laRossa creemos que eso vale la pena cuidarlo.
Un lenguaje que se teje
La indumentaria maya no es un disfraz que se saca una vez al año. Es identidad viva.
Los colores, las figuras, la forma de combinar cada pieza, todo cambia de un pueblo a otro y hasta de una familia a otra. Una mujer que sabe leer estos textiles puede decirte de donde es alguien solo con verla caminar por la calle.
Pocas culturas en el mundo han logrado mantener algo asi con tanta fuerza.
No es solo tela
Cada huipil lleva detras horas, a veces meses, de trabajo hecho con las manos.
No se trata de una prenda mas en un clóset. Se trata de dignidad, de historia, y de la economia de muchas familias tejedoras que viven de este oficio.
Cuando alguien usa su traje con orgullo, esta sosteniendo algo mucho mas grande que un pedazo de tela.
El papel de D’ La Rossa
Ahi es donde nuestro trabajo cobra sentido.
Desde hace varios años le apostamos a algo que no es facil: unir la tradicion textil maya con el mercado actual, sin que pierda su esencia en el camino.
No buscamos modernizar el huipil hasta que ya no se reconozca. Buscamos darle a las artesanas un espacio donde su trabajo se valore como lo que es.
Eso significa trabajar de la mano con las tejedoras, respetar los tiempos que lleva un tejido autentico, y pagar por ese trabajo lo que realmente vale.
Cuando una tejedora puede vivir bien de su oficio, tiene mas razones para enseñarselo a su hija.
Y ahi el hilo sigue, no se corta.
Un color que no se compra en otro lado
Cada vez que alguien elige un textil maya autentico, esta apoyando algo mas grande que una prenda.
Esta apoyando que una abuela le siga enseñando a su nieta.
Esta apoyando que Guatemala siga teniendo ese color que no se encuentra en ningun otro lugar del mundo.
Y esa, para nosotros, es la mejor razon para seguir tejiendo.


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